Al principio, el cardiólogo local de Penny le diagnosticó fibrilación auricular (FA). Se trata del tipo más frecuente de arritmia (ritmo cardiaco irregular). El tratamiento que le recomendó fue la ablación cardíaca. En este procedimiento mínimamente invasivo, los médicos introducen un tubo fino en el corazón para destruir el tejido cardiaco que causa la FA.
Penny también estaba preocupada por un bulto en el cuello que había notado varios meses antes. Le hicieron dos ecografías y dos biopsias, ninguna de las cuales indicaba la presencia de cáncer.
Finalmente, su médico de cabecera le hizo una TC (tomografía computarizada). La tomografía mostró un ganglio linfático agrandado en el cuello. Aunque el resultado fue negativo, a la doctora no le gustó lo que vio. Dada la escasez habitual de otorrinolaringólogos en las Bermudas, Penny fue remitida a Brigham and Women's Hospital, miembro fundador de Mass General Brigham, para continuar con más pruebas.
En Boston, Penny acudió a la cirujana de cabeza y cuello de Brigham and Women's, Eleni Marie Rettig, MD, FACS. Después de tomarle una biopsia, la Dra. Rettig le informó a Penny que tenía cáncer de amígdalas.
“Me emociona hablar de ella, porque probablemente me salvó la vida”, señala Penny. “Me dijo que el cáncer estaba causado por el VPH o virus del papiloma humano, pero que era curable entre un 85% y un 90%. También me dijo que mi plan de tratamiento iba a ser bastante intenso”.
El plan de tratamiento preveía una combinación de quimioterapia y radioterapia durante un periodo de siete semanas. Afortunadamente, pudo recibir el tratamiento en casa, cerca de su familia y amigos.
“Quisiera concientizar a la gente sobre la vacuna contra el VPH o virus del papiloma humano”, dijo. “Estoy 100% libre de cáncer, pero me llevó mucho tiempo llegar hasta ahí. Y quizá otra persona no tenga tanta suerte. Es importante vacunarse”.
Después de completar su tratamiento contra el cáncer, Penny se reunió con el Dr. Martin en Brigham and Women's para tratar su FA. Una vez más, surgió una complicación inesperada.
Penny había notado una sensación de ardor en el pecho que aparecía cuando estaba estresada. Al Dr. Martin le preocupaba que pudiera ser un signo de enfermedad arterial coronaria o EAC (estrechamiento u obstrucción de una arteria del corazón). Solicitó una tomografía computarizada, que confirmó su sospecha. Antes de la ablación, había que solucionar este problema para Penny.
“La EAC es un problema de cañerías. La FA es un problema eléctrico”, aseguró el Dr. Martin. “Es como remodelar la cocina: primero hay que arreglar las cañerías y luego la electricidad”.
Jane Leopold, MD, especialista en medicina cardiovascular intervencionista de Brigham and Women's, realizó una intervención coronaria percutánea (ICP) para solucionar la obstrucción. El procedimiento consistió en insertar un stent en el interior de la arteria para mantenerla abierta y restablecer el flujo sanguíneo.
“Nunca me habían operado y estaba nerviosa”, cuenta Penny. “La Dra. Leopold vino antes y me explicó todo lo que iba a hacer. Me hizo sentir más relajada y segura de que iba a poder superarlo”.
Una semana después, Penny volvió a casa. Regresó a Boston tres meses después para someterse a la tan esperada ablación. El electrofisiólogo Jorge Romero, MD, de Brigham and Women's, realizó la intervención, que duró unas tres horas. Al igual que en la ICP, Penny no tuvo que pasar la noche en el hospital. Al día siguiente ya se sentía bien.